El contexto fiscal en México está cambiando radicalmente con las reformas del Servicio de Administración Tributaria (SAT) que entrarán en vigor en 2026. Estas modificaciones se inscriben dentro de una estrategia más amplia denominada “Reforma Fiscal”, impulsada por el gobierno federal entre 2024 y 2026. La intención es clara: aumentar la recaudación sin subir impuestos, a través de un mayor cumplimiento y reducción de la evasión fiscal. Esta es la esencia de un enfoque que está dirigido a implementar un sistema más inteligente y basado en datos masivos y en inteligencia artificial.
Digitalización y “satélite de información”
Una de las principales características de esta reforma es la exigencia de una contabilidad electrónica aún más rigurosa. A partir de ahora, las empresas tendrán la obligación de enviar mensualmente un registro detallado de sus asientos contables, lo que permitirá a las autoridades detectar posibles incoherencias en las facturas digitales (CFDI). Además, el SAT operará como un “satélite de información”, enchufando bancos, nóminas, aduanas y registros públicos, interrelacionando datos para impulsar la fiscalización.
La nueva “factura instantánea” será otra innovación que cambiará el juego. Al realizar ventas al público, el sistema verificará en tiempo real el Registro Federal de Contribuyentes (RFC) del receptor y la actividad declarada. De esta manera, ninguna transacción podrá escapar a la supervisión del fisco.
Nuevas obligaciones para intermediarios
El papel de los contadores, asesores y notarios también ha cambiado. De simples testigos, ahora se convierten en auténticos guardianes de la legalidad fiscal. Deberán reportar operaciones inusuales o relevantes, y aquellos que colaboren en la denuncia de esquemas de evasión podrán disfrutar de beneficios al momento de enfrentar multas. Las empresas que contraten a intermediarios involucrados en prácticas fraudulentas asumirán también parte de la responsabilidad, lo que otorga un fuerte incentivo para elegir bien a sus socios comerciales.
Fiscalización predictiva y “pre-auditaje”
Uno de los aspectos más novedosos de la reforma es la fiscalización predictiva. El SAT emitirá “avisos de riesgo” antes de desencadenar auditorías formales, brindando la oportunidad a los contribuyentes de corregir posibles errores. Esta estrategia, que permite construir perfiles de riesgo basados en el historial del contribuyente, el sector de operación y sus relaciones comerciales, apunta no solo a mejorar la transparencia, sino también a fortalecer la relación entre la autoridad y los ciudadanos.
Ampliación del catálogo de infracciones y sanciones
Las reformas también incluyen una ampliación del catálogo de infracciones y sanciones. Se tipifican conductas como el uso indebido de CFDI o la omisión en el registro de asientos contables, e incrementan las multas hasta el 75% de lo que se dejó de pagar. En casos extremos, la evasión fiscal podría acarrear penas de cárcel, dejando claro que el SAT no tolerará el incumplimiento de sus normas.
Identidad digital y firma electrónica
La seguridad en los trámites fiscales también se refuerza con la implementación de la firma electrónica. Esta será esencial para realizar trámites de alta relevancia, como devoluciones de impuestos y contrataciones. Además, se introduce la autenticación biométrica, utilizando huellas dactilares o reconocimiento facial, lo que asegura que solo los contribuyentes autorizados puedan realizar procedimientos fiscales clave.
Impacto en las leyes fiscales vigentes
Las reformas se traducen también en importantes modificaciones a las leyes fiscales existentes. El Código Fiscal de la Federación será actualizado para relacionar de manera más efectiva las obligaciones formales con sus respectivas sanciones. La Ley del Impuesto sobre la Renta ahora incluirá gravámenes sobre ganancias cambiarias y limitará las exenciones en fideicomisos. Asimismo, se reforzarán las regulaciones en la Ley del IVA para servicios digitales y subcontratación.
De igual manera, la Ley Antilavado exigirá identificar al “usuario final” en transacciones de alto valor, garantizando que se sigan los estándares internacionales recomendados por el GAFI.
Reflexiones sobre el nuevo panorama fiscal
Las reformas del SAT representan un cambio hacia una administración tributaria que no reacciona, sino que actúa proactivamente. Esto implica para el contribuyente un llamado a revisar y fortalecer sus controles internos en facturación y contabilidad electrónica, actualizar sus procesos de debida diligencia entre proveedores y clientes, y aprovechar los mecanismos de autocorrección y colaboración para mitigar riesgos.
La reforma fiscal de 2024 a 2026 y las medidas específicas del SAT para 2026 están diseñadas para cerrar lagunas legales, reducir la economía informal y hacer que la recaudación sea más justa. Ahora más que nunca, tanto empresas como ciudadanos se enfrentarán al reto de adaptarse a un entorno digitalizado, más transparente y exigente, donde todos jugarán con las mismas reglas. En este nuevo escenario, el sentido de responsabilidad y cumplimiento será clave para lograr que el sistema fiscal mexicano funcione de manera más eficiente y equitativa.


