El SAT está actuando con determinación para incrementar su recaudación con acciones que le han dado resultado, un ejemplo de ello es que para 2022 ha masificado su programa de “vigilancia profunda”.

Tal programa lo instrumentan las administraciones de recaudación, no son formalmente una auditoría, no obstante, a través de una carta o una invitación a las oficinas de la autoridad se informa al contribuyente sobre posibles inconsistencias detectadas.

El contenido de la carta invitación es hasta cierto punto genérico, por lo que se solicita al representante legal acudir presencialmente a las oficinas del SAT o por vía remota para explicación y comunicación de las mismas; por razón de la pandemia se permite atender a la entrevista al contribuyente con el acompañamiento de una persona más.

La actuación de la autoridad se fundamenta en el artículo 33, fracción primera inciso a) y fracción IV inciso c), los cuales le facultan para explicar el contenido de disposiciones fiscales, explicar las consecuencias del incumplimiento a éstas, y emitir comunicados para para informar sobre inconsistencias detectadas o comportamientos atípicos.

La primera interrogante que surge es si deben atender o no dichas invitaciones; una primera recomendación es que sí se debe acudir, ya que de no hacerlo (al margen de la probabilidad), la autoridad podría incluso restringir el uso de sellos digitales, suspendiendo la facturación y cobranza de los contribuyentes con sus nefastas consecuencias para los mismos.

 

 

Adicionalmente no hay que perder de vista que la información que se obtiene de las bases de datos y que ha sido recopilada por el área de recaudación puede dar lugar a una coordinación con el área fiscalizadora que podría conducir al ejercicio de facultades de comprobación.

Una vez que se acude a la cita, el SAT envía a la empresa un requerimiento de información para con ello valorar si se aclaran o no las inconsistencias detectadas.

Una segunda recomendación es que la información que se entregue al SAT debe ser concreta, selectiva, y estratégica, pues no puede asegurarse que la misma se utilizará para preparar una auditoría asertiva, como se ha señalado.

Lo que es un hecho, es que el programa de “vigilancia profunda” tiene como propósito recaudar rápidamente sin necesidad de que se ejerzan facultades de comprobación, por tanto, si hubiese algún incumplimiento (omisión de retenciones o declaración de ingresos, casos frecuentes, reversión de deducciones o valor de actos por 69-B), es un buen momento para autocorrección (se evitan multas).

Por el contrario, cuando se trata de inconsistencias detectadas por el SAT pero en ellas subyace algún tema interpretativo con sustento jurídico, es pertinente valorar si conviene o no la autocorrección.

En síntesis, el programa de vigilancia profunda se enfoca a partidas que son detectables por la información extraíble de comprobantes fiscales digitales por internet y declaraciones principalmente, es recomendable atender la cita y posteriormente valorar una autocorrección o bien esperar en su caso el inicio de facultades de comprobación.

Es importante que el asesoramiento se brinde por personas expertas y con experiencia para evitar riesgos fiscales y financieros mayores.

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