En dos precedentes recientemente publicados de la Sala Especializada en el Materia de Resolución Exclusiva de Fondo del TFJA, se aborda un tema probatorio interesante, como lo es, la sustancia económica como un estándar probatorio objetivo.

El objetivo de dicho estándar es acreditar que el contribuyente, al realizar celebrar contratos u operaciones, tuvo como propósito generar ganancias mas no eludir o evadir obligaciones fiscales.

Por lo anterior, cuando la autoridad sostenga la artificialidad de las operaciones de la empresa para desconocer sus efectos fiscales, es pertinente el ofrecimiento de un cúmulo probatorio tendiente a demostrar la existencia de una sustancia económica, lo cual debe y puede ser valorado objetivamente.

El hecho a probar es la existencia de razonable posibilidad de obtener un beneficio económico a través de las operaciones del contribuyente, así como la realidad jurídica y económica de la operación.

Algunos de los hechos que pueden ser objeto de revisión y escrutinio, son la diligencia en la contratación, supervisión del cumplimiento de obligaciones contractuales, exigencia de resultado, existencia de un valor económico con respecto los bienes o servicios contratados, la consistencia de los términos contractuales con respecto la intención de obtener razonablemente ganancias.

Desde un punto de vista procesal, cualquiera de las pruebas reconocidas en Ley pudiere ofrecerse para acreditar lo anterior, no obstante, por el tipo de hechos a probar las de carácter documental (con fecha cierta) y científico (periciales) pudieren ser idóneas.

Lo que estos precedentes reiteran, así como en precedentes sobre “materialidad”, es que la existencia de un comprobante fiscal digital por internet, un contrato, un registro contable, e inclusive el aparente pago (medios extintivos de obligaciones), no es suficiente para demostrar dicha sustancia económica de una operación.

Por tanto, lo que debe acreditarse en operaciones con efectos fiscales en forma de deducción o pérdida, es la posibilidad razonable de haber logrado una ganancia, con independencia que ésta se pueda realizar o no.

Esto nos lleva a que si se acreditan correctamente la sustancia económica en una operación o transacción determinada, el resultado aun en forma de pérdida, no debe ser desconocido por las autoridades fiscales.

Finalmente, este tipo de precedentes nos indican que la planeación fiscal no es una cuestión de ideas y contratos, es algo más, por lo que si se quieren evitar contingencias innecesarias se sugiere que involucren a profesionistas calificados.

 

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